La función ejecutiva es la capacidad de encontrar estrategias favorables en la resolución de conflictos para llegar a un objetivo planeado.

Esta función incluye estrategias de planificación, control, organización, inhibición de respuestas inadecuadas y flexibilidad de pensamiento y de acción, funciones son controladas por lóbulos frontales.

 Esta teoría realizada por Ozonoff et al 1991, cree que las personas con síndrome de Asperger tienen un déficit en la función ejecutiva ya que su comportamiento y pensamiento es rígido, inflexible y repetitivo. Sus conductas son impulsivas y no inhiben las respuestas inadecuadas.

Referente a la memoria, tienen grandes cantidades de información almacenadas pero no saben utilizarla favorablemente. Tienen dificultades a la hora de tomar decisiones importantes que normalmente delegan, tienen problemas para organizar y secuenciar los pasos para resolver un problema y tienen resistencia a la distracción.

 Diferentes tests sirven para estudiar la función ejecutiva, los más utilizados son: el Wisconsin Card Sorting Test, la torre de Hanoi, la figura compleja de Rey, el Stroop y los tests de frecuencia verbal.

stroop                        figura de Rey

Diferentes estudios han demostrado alteraciones en las funciones ejecutivas en las personas con síndrome de Asperger que explicarían su rigidez mental, la dificultad para afrontar situaciones nuevas, la limitación de intereses, el carácter obsesivo y los trastorno de atención.

Otros estudios realizados por Uta Fritz demuestran la falta de coherencia central a partir de dos tests de figuras enmascaradas:

1 La figura escondida de “practicada”.

2 La figura escondida de “casa”.

 Estos dos tests demuestran que las personas con síndrome de Asperger perciben correctamente las partes y detalles de una figura pero tienen dificultades para percibir un todo global y coherente. En estas dos pruebas las personas con síndrome de Asperger son más hábiles que el grupo control de personas sin el síndrome de Asperger.