La teoría de la mente es la capacidad de inferir los estados mentales de los demás: pensamientos, creencias, deseos … y utilizar esta información para interpretar lo que dicen, encontrar sentido a sus comportamientos y predecir lo que harán a continuación.

Los estudios sobre la teoría de la mente muestran que las personas con síndrome de Asperger fracasan sistemáticamente a la hora de formular una explicación o una teoría respecto al pensamiento de los demás. (Baron-Cohen et al. 1985).

En el contexto interpersonal, la Teoría de la Mente supone la capacidad de atribución de intenciones y estados mentales de las otras personas. (Baron-Cohen, 1993). Para comprender las conductas de los demás, y nuestras propias, tenemos que ir más allá de la observación externa, tenemos que ponernos en el lugar del otro para saber para que una persona ha actuado de una forma determinada, comprender los deseos que le han impulsado a la conducta, las creencias y los planes que dirigían su comportamiento. A las personas con síndrome de Asperger les falta la habilidad para percibir los propios pensamientos y los de los demás, este hecho explicaría sus graves alteraciones interpersonales y de conducta que no les permite desarrollarse con éxito en el mundo social cotidiano. ( Rutter, 1983)

Estos déficits llevan a la persona a tener dificultades a la hora de explicar y comprender las conductas tanto propias como las de los demás. Su incapacidad a la hora de predecir que harán los demás y entender las intenciones de las personas hace que aumente la incomprensión ya que son incapaces de conocer las razones reales de las conductas de las personas.

Por otro lado, la incapacidad de entender las emociones, hace que no muestren empatía hacia los demás, lo que les lleva a tener dificultades a la hora de mantener relaciones sociales ya que no comprenden que sus comentarios o conductas puedan afectar e influir en las altrespersones. No reconocen si en una conversación, el interlocutor tiene interés sobre lo que ellos están contando, no respetan el turno de palabra, no interpretan que el otro no tenga el conocimiento específico que ellos tienen sobre un tema determinado, aspecto que hace que el El otro no entienda lo que están contando o aburra en la conversación.

 

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