Es importante destacar la importancia de un diagnóstico precoz para poder comprender el comportamiento del niño/a y poder hacer una buena intervención según las necesidades que tenga la persona y la família.

Un estudio realizado con 1.293 familias en Estados Unidos con niños/as con síndrome de Asperger muestran que muchos de estos niños/as no reciben un diagnóstico hasta la etapa de la adolescencia y en algunos casos hasta la edad adulta.

Teniendo en cuenta que los padres empiezan a ver las anomalías de su hijo/a durante la infancia nos muestra que hay un gran desconocimiento en cuanto a este trastorno y aunque actualmente hay un mayor interés y conocimiento todavía no es suficiente. El diagnóstico tardío provoca consecuencias negativas tanto a la persona como a la familia ya que en muchas ocasiones los niños/as pasan por diferentes diagnósticos y terapias incorrectas y/o en otras ocasiones la familia al no saber la naturaleza del trastorno se autoinculpan pensando que son los responsables de los comportamientos de su hijo/a.

Por otro lado el no saber el pronóstico de su hijo/a puede provocar un gran estrés e incertidumbre en la familia que puede aumentar el malestar familiar.

Otra consequencia en el diagnóstico tardío es que estos niños/as no pueden beneficiarse de una educación especializada y en ocasiones pueden tener fracaso escolar causado por la dificultad de entender las normas que rigen la escuela y/o  por desconocer el motivo el estudio de ciertas materias.

Un diagnóstico acertado en la etapa infantil haría posible la realización de un programa escolar que ayudara al niño a facilitar las demandas sociales y expectativas comportamentales que permitirían disminuir la posibilidad de tener otros problemas secundarios.

En el libro “Un marciano en el patio de recreo” de Clare Sainsburi, esta describe cómo vivió el hecho de recibir el diagnóstico de Síndrome de Asperger: … obtener el diagnóstico correcto ha sido una de las mayores cosas que me han pasado. Cuando llegué a la adolescencia, me encontraba gravemente deprimida, como consecuencia de sentirme diferente y no saber la razón, y por haber pensado que si nadie había sido capaz de dar un nombre a mi problema, yo debía haberme ‘l imaginado, o no haberme esforzado lo suficiente … (Clare Sainsbury 2000)

Un estudio realizado por el equipo Deletrea con 44 pacientes con síndrome de Asperger, que comprendían edades de 3 a 40 años, muestra que la edad media de diagnóstico del trastorno es a los 11 años. En el 54% de los casos, estas personas habían obtenido diagnósticos previos antes del correcto, sobre todo habían sido diagnosticados de TOC, TDAH, TGDNE, TGD, rasgos autístico y trastorno de la personalidad.